La presencia de malezas o malas hierbas es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la producción agrícola. Podemos definirlas como cualquier especie que crece en un lugar y momento no adecuado, obstaculizando los planes productivos del agricultor y poniendo en riesgo el rendimiento de los cultivos y la calidad del producto a recolectar.
Control de las malas hierbas
El método químico se lleva a cabo mediante la utilización de herbicidas. Los mismos son productos químicos complejos, empleados en la producción agrícola desde hace más de 50 años y cuya utilización tiene como objetivo el control y/o erradicación de las malas hierbas. Los herbicidas inhiben o detienen el desarrollo de las mismas, con el fin de brindarle exclusividad en la utilización de nutrientes del suelo, luz solar y agua al cultivo de interés. Todos los herbicidas tienen diferentes denominaciones, compuestas por:
Momento de aplicación |
Pre-siembra |
Incorporado |
Aplicación sobre el suelo y posterior incorporación mediante laboreo |
No incorporado |
Aplicación sobre la superficie del suelo |
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Post-siembra |
Pre-emergente |
Se aplican después de la siembra del cultivo, en el período de germinación y antes de la emergencia de las malezas |
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Post-emergente |
Debe aplicarse luego de la emergencia del cultivo y de las malezas |
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Tipo de acción |
De contacto |
Solo eliminan las partes de la planta con las que el producto entra en contacto, y tienen una movilidad muy reducida dentro del sistema vascular de la planta. Uso recomendado para malezas de ciclo anual. |
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Sistémicos |
Una vez absorbidos se translocan dentro de la planta, incluso hasta las raíces u órganos subterráneos de la misma. Uso recomendado para el control de malezas de ciclo perenne. |
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Selectividad |
Selectivos |
Si se controla la dosis y el momento de aplicación son capaces de eliminar determinado tipo de plantas sin perjudicar de forma significativa a otras. |
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No selectivos o totales |
Generan daño sobre cualquier tipo de vegetación presente. |